Por
Bárbara Duncan
(21-Abr-1997)
La llamada “década de las personas con discapacidad", señalada a partir del año internacional dedicado a ellas (1983), deja una serie de logros. Entre éstos se encuentran el mejoramiento de la imagen pública de los discapacitados y una mayor apertura social. Durante estos años, una serie de documentos internacionales ha hecho un llamado, tanto a los profesionales de la comunicación como a los afectados y a sus familias , a dar una imagen real y objetiva tanto de sí mismos como de su situación. Se ofrece aquí un trabajo representativo, en el que subyace una cabal conciencia de la cotidianidad y el reconocimiento del continuo accionar de las personas con discapacidad, el entender que ocuparse de estos temas redunda en la calidad de vida de toda comunidad y el reclamo explícito de que las decisiones de turno fijen políticas concretas y metas definidas. Todo ello es propuesto desde el rol del comunicador con estas palabras clave: Discapacidad, Medios de Comunicación y Opinión Pública.
¿Informar y Entretener?
Los propósitos tradicionales de los medios de comunicación de masas, primero con los periódicos y revistas, ampliados por la radio y expandidos por la televisión y las industrias cinematográficas, han tenido siempre una doble vertiente: informar y entretener.
¿En dónde encaja el tema de la discapacidad y la imagen que ofrecen las personas con discapacidad en los canales de comunicación de las masas y cómo pueden ser utilizados estos poderosos portadores de información y opiniones en beneficio de la comunidad de discapacitados?
Durante estos últimos 40 años se crea el campo de la discapacidad y la rehabilitación, cubriéndose varias etapas importantes de su desarrollo. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, al menos 12 países concentraron algunos de sus mejores médicos y científicos en la curación y la reintegración de soldados lesionados y desarrollaron la disciplina formal de rehabilitación.
Gradualmente, en la siguiente década, los resultados de esta investigación e inversión comenzaron a ser aplicados entre la población de discapacitados. Durante los siguientes 15 años, aproximadamente 1969-1975, los esfuerzos se concentraron en el desarrollo de los aspectos profesionales de la “ayuda” a este grupo anteriormente desatendido: Educación especial, escuelas e instituciones especiales y formación de profesionales especiales, entre otros.
A mitad de la década de los 70, algunos conceptos nuevos y radicalmente distintos empezaron a ganar credibilidad en el campo oficial de la rehabilitación: La integración, la normalización, que establece que incluso las personas con discapacidades más graves funcionan mejor en un entorno donde los “ritmos” se aproximen al máximo a la realidad “normal", en la serie secuencial vital, educación, trabajo e interrelaciones sociales, incluida la familia y los amigos; un diseño sin barreras, que requiere el reconocimiento por parte de la sociedad de que su arquitectura y la planificación de sus estructuras físicas deben dar cabida a todos sus ciudadanos y una vida independiente, que sostiene la igualdad para los ciudadanos con discapacidad sólo podrá conseguirse cuando esos ciudadanos tengan acceso al transporte público, la vivienda y los servicios necesarios, tales como acompañantes, para hacer posible su participación en las alternativas y riesgos de la vida diaria.
Durante estos últimos 40 años, la responsabilidad de los gobiernos para cubrir las necesidades básicas de los ciudadanos con discapacidad se fue consolidando cada vez más. Puesto que los gobiernos comenzaron a correr con los gastos de los servicios de rehabilitación, las organizaciones voluntarias maduraron sus objetivos a otras áreas de necesidad e investigación, y hacia otros grupos desatendidos.
Este esbozo, generalmente sobre la historia del campo de la rehabilitación, nos sirve aquí como marco para entender la influencia de ciertos mensajes de los medios de comunicación sobre la discapacidad y su evolución.
1. En la invasión de películas y novelas de posguerra, el típico personaje con discapacidad era un soldado que había perdido algunos de sus miembros, pero no su ilusión.
La Academia otorgó el premio a Los mejores años de nuestra vida, por ejemplo, que presentaba a un veterano de la guerra que volvía con las dos manos ortopédicas y que triunfaba sobre sus compañeros veteranos en los aspectos relativos al trabajo y al matrimonio.
Así, podemos ver cómo el primer mensaje rotundo sobre la discapacidad, transmitido por los medios de comunicación, era la correlación entre su condición física y su valentía, la habilidad de un individuo para vencer sus obstáculos, sin ayuda, contando sólo con sus propios recursos.
2. Los niños con discapacidad fueron la siguiente categoría de este grupo marginal en obtener la atención de los medios de comunicación. Esta época presentó el nacimiento del “television telethon” (hace 25 a 30 años), un llamado masivo para recaudar fondos para que las sociedades benéficas suministren juguetes, ayudas, tratamientos, escuelas y campamentos especiales a los “niños lisiados” (hay que recordar que, en ese momento, las responsabilidades de los gobiernos no estaban claramente definidas, y las sociedades benéficas dependían en gran medida, si no exclusivamente, de las donaciones públicas).
La súplica emotiva directa de los niños tristes o débiles se hizo bien conocida entre las sociedades benéficas más destacadas. Y los adultos con discapacidad raramente aparecían en los programas o en la literatura educativa.
En aquel momento, la “era especial", los niños y los adultos con discapacidad eran en gran parte invisibles para el público: Iban a escuelas especiales en autobuses especiales o permanecían invisibles en sus casas. No había rampas, ni símbolos de accesibilidad.
En los medios de comunicación, exactamente como en la vida, los detalles relativos a la discapacidad no aparecían. Existía más bien una determinación y un énfasis directo sobre la curación, como si la realidad de la vida con personas con discapacidad fuese demasiado desagradable o demasiado compleja para ser tomada en cuenta.
Debe observarse, sin embargo, que esta aproximación a la discapacidad corría pareja a otro tratamiento de los temas sociales por los medios de comunicación. Es un progreso bastante reciente, digamos desde 1970 más o menos, que se haya investigado sobre la capacidad de los medios de comunicación para ofrecer un espectro o conjunto de puntos de vista sobre un tema o situación.
En la radio, y poco después en la televisión, una nueva forma de entretenimiento empezó a conseguir una amplia audiencia entre las amas de casa: la soap opera (la ópera del jabón), llamada así debido a la propensión de las fábricas de jabón a patrocinar los programas. Estas sentimentales sagas por capítulos presentaban con frecuencia personajes que perdían o recobraban misteriosamente la vista, o se recuperaban “milagrosamente” de parálisis u otras condiciones de vida terribles.
Incluidos en el espectro de los niños “lisiados por el destino", se encontraba una omnipresente epidemia de polio que se extendió por toda Europa y Norteamérica a finales de la década de los 50. La prensa diaria y otros medios de comunicación se apresuraron a sacar partido de este cúmulo de historias emotivas por entrega sobre afligidas familias.
3. En los Estados Unidos, la siguiente época llegó de forma súbita con la elección en 1960 del Presidente John F. Kennedy. Este Presidente, para las masas un símbolo del valor y el vigor, optó por anunciar que en su familia existía una hermana con deficiencia mental.
El estremecimiento de emoción se dejó sentir en todo el mundo. Los Juegos Olímpicos Especiales, probablemente el programa internacional en el campo de la discapacidad más ampliamente conocido, fueron iniciados por la familia Kennedy. Otros programas, establecidos como consecuencia, incluyen iniciados el Comité sobre Retraso Mental del Presidente de Estados Unidos y, en general, por primera vez, ésta, estadísticamente gran parte de la población considerada discapaz, fue “aceptada por el público".
No fue una coincidencia que durante este periodo tanto las expectativas profesionales como el interés del público sobre este grupo se viesen aumentadas. Por primera vez se llamó la atención del público a través de los medios de comunicación, sobre el hecho de que las descomunales instituciones de custodia para las personas, con deficiencia mental podían ser inhumanas y menos de lo que esas personas “se merecían". La discriminación automática de grupos enteros con base en diferencias de percepción comenzó a cambiar, o al menos, a ser custodiada.
La televisión y los periódicos comenzaron a informar sobre instituciones sospechosas de maltratar o desatender a las personas a su cargo, confirmando la “personalidad” de la gente allí confinada.
Entre mediados y finales de los años 60 en Estados Unidos, en Europa y Asia también se introdujeron algunos cambios sociales importantes, y estos cambios fueron definidos y articulados en las pantallas de televisión, la prensa, la radio y el cine.
4. La década de los 70 fue testigo de cómo la discapacidad comenzó a recibir un tratamiento serio y complejo por parte de los medios de comunicación, como tema político y social. Comenzó cautelosamente (en 1970, el símbolo de accesibilidad fue introducido a través de campañas de educación pública en alrededor de 20 países) acelerándose después (en 1975, el símbolo se mostraba con un puño en su interior, como cartel de los derechos de las personas con discapacidad).
El primer programa de televisión con el carácter periódico sobre temas de discapacidad, Link, comenzó en Inglaterra a mitad de la década de los 70. En las noticias se mostraron manifestaciones de grupos de personas con discapacidad que exigían ciertos derechos en lugar de pedir más caridad.
La “desinstitucionalización", un movimiento que finalmente ocupaba el vacío de muchos centros de residencia para personas con deficiencia mental y con enfermedades mentales, atrajo la atención de los medios de comunicación. En la ciudad de Nueva York, un periodista confirmó la opinión general revelando las condiciones de una gran institución. Se denunció ante el público y los políticos la injusticia y el urbanismo diseñado para el “mítico hombre medio", y a finales de la década de los 70, la mayoría de los países de Europa y Norteamérica, y algunos de Asia, ya contaban con una legislación escrita en relación a la accesibilidad para las personas con discapacidad.
En 1978, tres películas documentales que trataban temas relacionados con la discapacidad fueron galardonadas por la Academia.
Significativamente, una de las cintas, Una aproximación diferente, mantenía un tono de humor simpático, ofreciendo una nuevo marco en el tratamiento del tema y un mensaje complejo -si puedes reírte de algo, entonces quizás no sea tan trágico.
A finales de 1970, se marcó un hito con la producción de Regreso sin gloria, una película protagonizada por Jon Voight, en el papel de un veterano de la guerra de Vietnam con paraplejía, y Jane Fonda, que abandona a su marido para irse con él. El hito es debido a que el personaje de Voight es tan polifacético, tan humano y tan creíble como el resto de los personajes principales de la película. Su discapacidad no es ignorada o cursilizada, no desaparece milagrosamente. De hecho, la discapacidad no constituye el eje central o “motivador". Las principales diferencias expuestas entre los dos hombres son sus actitudes hacia la guerra y las mujeres. El personaje caracterizado por Jane Fonda, elige al hombre por el que se siente más comprendida, y mientras aprende a amarle aprende también mucho sobre la discapacidad como un hecho de la vida.
La discapacidad no es una fuente de valor y desafío, sino una frustración ante los nuevos obstáculos de la vida diaria, que, gradualmente, se van superando para llegar a crear una forma de vida nueva, distinta. La relación que se fragua entre ellos no es la de paciente y enfermera, sino la de un hombre y una mujer ante una situación nueva para ambos.
El mensaje inmerso en esta película es indirecto, pero imperioso. Refleja la “forma de sentir” vigente en la década de los 70: Las personas con discapacidad pueden ser adultas ingeniosas, interesantes, divertidas y sensuales como cualquiera.
Los nuevos grupos organizados por derechos de las personas con discapacidad adoptaron esta película como suya y fue ampliamente elogiada como instrumento eficaz para educar y dar a conocer el tema.
Bárbara Duncan es directora de Comunicación del Rehability International, editora del International Rehability Review y del Proyecto de Intercambio de Estudios sobre Discapacidad del Instituto Mundial de Discapacidad. Es asesora en México de la Confederación de asociaciones en favor de la persona con deficiencia mental A.C, (Confe).
Este texto formó parte del material informativo del Segundo Congreso Internacional: La Discapacidad en el año 2000, que se celebró en la Ciudad de México en marzo pasado.
El que no habla…
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