PARA LA PLENA INCLUSIÓN, “DEBEN CAMBIAR LOS ENTORNOS”
Por: Libertad Hernández
http://www.dis-capacidad.com/page/details.php?id=312
CONFE, como se le conoce a la Confederación Mexicana de Organizaciones a Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual, está cumpliendo 30 años de existencia en este 2008 y para terminar las celebraciones está realizando su Congreso anual, del 3 al 5 de octubre, con el tema, “Derechos Humanos y discapacidad: un asunto de todos”.
Con una agenda de Conferencias y mesas de debate en torno la Convención de la ONU y de cómo hacer que sus preceptos se conviertan en una realidad cotidiana.
El tema es muy familiar para los miembros de CONFE, debido a que uno de sus objetivos fundacionales fue “pugnar por una ley de normalización que beneficie a las personas con discapacidad intelectual, que los ampare en todos los derechos que tienen como seres humanos”, según lo enunció uno de sus fundadores, el Sr. Juan Vidal.
El lema de esta organización de organizaciones es “lo normal es un trato normal”, y se ha ganado un lugar relevante entre las familias que integran el movimiento por su labor constante para la inclusión educativa y laboral de los niños y jóvenes con discapacidad intelectual, en la difusión de la cultura de la no discriminación y en enseñarnos lo que es la discapacidad intelectual: “se caracteriza por limitaciones significativas, tanto en el funcionamiento intelectual, como en las habilidades adaptativas, conceptuales, sociales y prácticas, y se manifiesta antes de los 18 años de edad”, se lee en su página web.
CONFE ofrece, a través de su Centro de Capacitación, servicios de diagnóstico, canalización, servicios laborales, servicios de capacitación (con talleres de cocina, maquila, jardinería, entre otros), colocación en empleo, apoyo a padres, centro de información y difusión, talleres de arte y recreación. Estos programas están abierto a las instituciones asociadas y al público en general. Ha impulsado también un movimiento asociativo resultado del cual hoy día tiene 160 asociaciones afiliadas, 60 en el Distrito Federal y las cien restantes en casi todos los estados del país, excepto en Colima, Durango y Nayarit.
En conversación con Dis-capacidad.com, la maestra Abigail Hernández, directora general de CONFE, nos explicó que las organizaciones que se suman al movimiento dela red CONFE “saben que lo hace en un modelo de asociacionismo moderno, no asistencialista, pensando que todos tenemos un compromiso y una responsabilidad qué compartir, porque todos queremos que nuestra sociedad sea incluyente, todos queremos cambiar el mundo. Por supuesto que hermanados logramos más cosas. Apoyamos a las asociaciones con capacitación a docentes, a padres de familia, con nuestros diversos programas y vamos buscando la manera de acercarles alguna forma de apoyo económico. Pero cada institución tiene sus propios propósitos y metas que coadyuvan a lograr los de CONFE. Todas las asociaciones afiliadas deben ser sin fines de lucro, estar conformadas por un patronato o por un consejo, todos los integrantes deben decidir la afiliación. Aportan una cuota anual de mil pesos, que es realmente simbólica”.
Los orígenes
Sobre los orígenes de esta empresa social, la maestra Abigail nos contó un poco de la historia:
“CONFE fue fundada, en un principio, por la familia Vidal, a la que, al poco tiempo se le unió la familia Quijano. Ambos tuvieron un hijo con síndrome de Down y por coincidencia los dos niños se llamaron Pepe. Pepe Quijano murió siendo un niño, sin embargo, el señor Vidal y su esposa, a lo largo de todos estos años siguieron trabajando para la causa. Estas dos familias fueron los fundadores y han sido los pilares. Pensaron que lo mejor para hacer que sus hijos se desarrollaran en un mejor entorno era formar una red de padres, de y para personas con discapacidad, y constituirse como una asociación civil. Porque finalmente la familia es la que tiene que estar en la lucha, puede estar acompañada de profesionales, pero es la familia la que va a enfrentar el reto de sacar adelante a sus hijos con discapacidad. Yo creo que hace 30 años don Juan Vidal fue un hombre visionario.” Y prueba de ello es que los principios y objetivos que planteó para la creación de CONFE (trabajar por la integración social, la vida independiente y con dignidad) están hoy en el texto de la Convención de la ONU, que sin duda es el tratado sobre derechos humanos más avanzado hasta el día de hoy.
“A lo largo de estas décadas, CONFE se ha posicionado como una organización líder en la lucha por los derechos de las personas con discapacidad intelectual. Tenemos la responsabilidad social de vincularnos con otras organizaciones de la sociedad civil y con instituciones de gobierno para que juntos hagamos que se cambien las políticas sociales que se necesitan para la plena integración”.
La realización, en noviembre de 2006, del Congreso Mundial de Inclusión Internacional en Acapulco, donde CONFE fue el anfitrión, contribuyó a consolidar sus logros, nos dice Abigail, a fortalecer sus vínculos nacionales e internacionales, a mejorar su posicionamiento como institución de lucha por la igualdad de derechos, la red nacional de familias quedó fortalecida y ahora tiene mayor vinculación con las secretarías de Estado, lo que le permite incidir en la elaboración de políticas públicas.
La batalla por adoptar la Convención sin reservas
En ese momento, finales de 2006, ya se había concluido la negociación de la Convención de la ONU y a penas empezaba el proceso de aprobación y firma por parte de los gobiernos. Dos años después, cuando este tratado internacional ya entró en vigor, “estamos justo en el momento en que necesitamos movilizarnos para que realmente se logren los cambios a través de la Convención. Para ello formamos parte de grupos sobre distintos tipos de discapacidad y al mismo tiempo, estamos luchando para que se elimine la Declaración Interpretativa que interpuso el gobierno de México al momento de hacer su ratificación.”
Cabe señalar que este tema es punto de controversia en México, pues por un lado, el senador Guillermo Tamborrel, autor de la Declaración Interpretativa sobre el Artículo 12 de la Convención referente a la capacidad jurídica de las personas con discapacidad, defiende la opción de que ese documento no vulnera el espíritu del tratado ni perjudica a las PCD, sino que, por el contrario, las protege al dejar al criterio de un juez si aplica la Convención o si hace prevalecer las leyes y normas nacionales que no reconocen esta personalidad jurídica, en particular a las personas con discapacidad intelectual, y en cambio les impone la figura del tutor para poder ser representados.
Pero en el otro lado, donde están CONFE y sus 160 afiliados, se considera que esa Declaración sí vulnera el alcance y el espíritu del tratado porque regresa al esquema proteccionista en el que no se toma en cuenta la voluntad de la persona con discapacidad.
Al respecto, la maestra Hernández da su punto de vista:“Sabemos que no es fácil lograr la derogación de la Declaración, pero sabemos también que en algún momento esto va a tener solución. Además creo que el senador Tamborrel no lo hizo de mala fe, sólo imprimió una visión personal, pero me parece que las personas no podemos imprimir esa visión personal, sino que tenemos que ser parte de un consenso para saber qué necesitan, qué requieren las personas con discapacidad intelectual, antes de tomar una decisión tan importante como la que se tomó.”
Sostiene que “la Declaración Interpretativa va en contra de todo lo que dice la Convención. México se queda en una posición sobre protectora, no creemos que las personas con discapacidad intelectual tengan la capacidad de decidir y per se decidimos que no tienen esa capacidad. Cada uno de nosotros nacemos con capacidad legal, ¿por qué habría que perderla? Y si para ejercerla necesitamos apoyos, ¿por qué no darlos?”
Comenté en la conversación que el senador Tamborrel plantea que si se acepta que estas personas también sean iguales ante la ley, a un juez podría no importarle la condición de un joven con Síndrome de Down, por ejemplo, a la hora de ser juzgada por robo, lo juzgaría como a cualquier otro sin tomar en cuenta atenuantes.
Y Abigail responde “¿A quien tendríamos que preparar para tener espacios y personas que tengan una información más amplia sobre lo que es la discapacidad intelectual? Tenemos que preparar los entornos, ¿por qué todo tiene que recaer en la persona con discapacidad? Necesitamos cambiar como país, ver a las personas con discapacidad intelectual como alguien que piensa, pero no los escuchan ni los entienden, creemos por default que son incapaces.
A fin de cuentas, ni todo es tan blanco, ni todo es tan negro. En algunos casos el juicio de Interdicción será uno de los apoyos, pero no en todos. Lo importante es no meter a todos en la misma bolsa. Debemos ser más comprensivos y respetuosos de las diferencias. Es un tema que requiere mucha sensibilidad y de convivir con las personas con discapacidad intelectual. El cambio debe estar en los contextos, la discapacidad se hace relativa a partir de los contextos.
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