Nada los detiene: Su discapacidad no les impide ser empresarios
miércoles 21 de diciembre de 2011
actualizado Diciembre 21, 2011
MÉXICO, D.F., diciembre 21.- Mujeres y hombres que estudian en el centro de Capacitación Laboral para Personas con Discapacidad Intelectual “Arantza” tiene un “problema” de mayor o menor intensidad, pero a pesar de ello quieren conocer y aprender, los diferentes oficios que se dan en este lugar.
Como Tamara, una chica que sufre un enfermedad que asusta a aquellos que al principio no sabían qué hacer cuando se presentaba y lloraba.
Ella sufre convulsiones en un estado consciente, aunque muchas veces se desespera debido que el inicio de su ‘ataque’ empieza en las piernas y van subiendo hasta completar todo su cuerpo por lo que desvanece.
“Las personas encargadas de enseñar en los talleres se les pidió que le explicaran a los compañeros de Tamara, qué son las convulsiones y cómo ayudarla en caso de sufrir una de ellas", apuntó Alejandra Vela Campos, presidenta del DIF de Cuautitlán Izcalli, municipio en el Estado de México.
Ellos se apoyan mutuamente, ayudan a Tamara cuando presenta sus convulsiones, para que no lastime su cuerpo y cabeza, retirándole sillas si se encuentra en un salón y colocándole una chamarra.
Pero esto no le impide a ella en seguir en este centro para aprender los oficios que se dan como panadería, manufacturero y administrativo, ya que quiere salir adelante al igual que cada uno de los que se encuentran en este sitio.
Esta el caso de Eloisa, Ricardo y Francisco que son una familia que sufre una discapacidad intelectual pero eso no bastó para que en poco tiempo aprendieran las bases para convertirse en empresarios.
Otra de las historias pertenece a Carlos a pesar del abandono de su madre, del maltrato de su papá y del agravio de las tres parejas que tuvo éste, antes de irse a vivir con su abuela, no lo detuvo para enseñar a sus compañeros y a él mismo que si se puede.
¿Qué es Arantza?
Este centro, se ubica en la colonia Bosques de Morelos en el municipio de Cuautitlán Izcalli y busca impulsar la integración laboral para aquellas personas que viven con una discapacidad intelectual, además de permitirles dignificarse y mejorar su calidad de vida.
El costo del curso es de 2 mil pesos pero se les hace un estudio socioeconómico para darles una beca, la cual es auspiciada por la dependencia del Trabajo con el programa Bécate cuyo monto es de mil 700 pesos, y que son utilizados para el transporte de los alumnos y el material de trabajo que necesitan.
En el se atienden a 50 jóvenes que tienen más de 17 años para que puedan tener las herramientas que les permitan encontrar un trabajo.
EL UNIVERSAL
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